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11 de octubre de 2018

Sabías que....





  • Jean Echenoz (Orange, 26 de diciembre de 1947 (70 años) es un escritor francés.
  • Estudió sociología e ingeniería civil en Rodez, Digne-les-Bains, Lyon, Aix-en-Provence, Marsella y París, ciudad donde vive desde 1970. Colaboró brevemente en el diario L'Humanité.
  • Sus padres eran aficionados a la música clásica, sus dos abuelos tocaban el piano, y su madre también, así que había escuchado música desde su infancia. Pero como él toca además el contrabajo, la música le ha acompañado toda su vida.
  • La literatura era una pasión de adolescencia. En 1979, tras varios años de vacilaciones publicó su primer libro, Le méridien de Greenwich, en Minuit, su editorial desde entonces.
  • Ha publicado cerca de veinte y ha recibido una decena de premios literarios, entre ellos el Premio Médicis 1983 por Cherokee, el Premio Goncourt 1999 por Je m'en vais, así como el Premio Aristeion y el premio François Mauriac (2006), por su novela Ravel . Sus obras se caracterizan por una escritura económica y descriptiva y, al mismo tiempo, dotada de gran inventiva y uso de neologismos, con especial sello de humor e ironía.


3 de octubre de 2018

CORRER



ARGUMENTO   


En los Juegos Interaliados de Berlín, en 1946, al ver detrás del cartel de Checoslovaquia a un solo atleta desmañado, todo el mundo se ríe. Y cuando ese atleta, que no se ha percatado de que lo convocan para participar en su prueba, atraviesa el estadio como un loco gritando y agitando los brazos, los periodistas sacan veloces sus libretas. Pero después, cuando en los cinco mil metros y ya con una vuelta de ventaja acelera sin parar y cruza la meta en solitario, los ochenta mil espectadores estallan en un clamor.
El nombre de ese muchachote rubio que siempre sonríe no lo olvidarán nunca: Emil Zátopek. Su aire dócil y amable es una trampa: desde que descubrió que correr le gusta, ya nadie ha podido pararlo. El hecho es que siempre quiere saber hasta dónde se puede apurar. El estilo no le importa: corre como un excavador, la cara deformada por un rictus, sin aspirar a la elegancia. Es simplemente un motor excepcional sobre el que se han olvidado de montar la carrocería.
En pocos años y dos Olimpiadas, Emil se convierte en invencible. Nadie puede pararlo: ni siquiera el régimen checoslovaco, que en vano lo espía, limita sus traslados y distorsiona sus declaraciones. Emil corre, corre siempre. Corre contra su decadencia, y sonríe. Incluso en las minas de uranio adonde lo destierran porque ha apoyado a Dubček, y también mientras sigue con breves zancadas el camión que recoge la basura de Praga. Ni siquiera Moscú puede pararlo.

COMENTARIO

Un pequeño libro que siendo generoso puedo decir que me ha resultado entretenido, sin más. Pienso que para los amantes del atletismo es casi imprescindible su lectura pues en él se habla de Emil Zatopek, considerado por muchos como el mejor atleta del siglo XX.


¿CUÁNDO Y DÓNDE?

Checoslovaquia en los últimos años del dominio nazi y los posteriores de la ocupación soviética.